Anatomía de la libido de los sexos

Oleaje contra el muro de Playa de San Lorenzo, Gijon

Oleaje contra el muro de Playa de San Lorenzo, Gijon

El cerebro esa dividido en dos hemisferios. El izquierdo controla el lenguaje, el pensamiento lógico y la escritura. En él, se encuentra el centro del habla, del pensamiento que nos permite analizar lo que sucede y del control de la mano derecha. También controla la capacidad para las matemáticas y la sensibilidad.

El derecho controla el pensamiento creativo, la mano izquierda, la fantasía, el talento musical y todas las actividades artísticas que podemos desarrollar, si bien es cierto que nuestro cerebro trabaja en cruz, debemos tener en cuenta que actuamos y sentimos según que parte tengamos mas o menos desarrollada.

Y bien, se dice, que una mujer es capaz de amar emocionalmente mas a un hombre porque pone más vientre, mente y entrañas al hacerlo. También se dice que es capaz de aceptar mas sacrificio, aguantar mas dolor físico, que esta mas predispuesta a la carencia y al absurdo sacrificio por motivos culturales.

Parece que estamos menos provistas de esa parte del cerebro que estimula a la libido, que sin embargo, se reactiva sin problema ante la aparición de nuevos amantes.

Libido Femenino

Un día, la libido brilla por su ausencia, esa que los cuatro primeros años no nos dejaba descansar, mas que para tomar aliento, beber un vaso de agua y seguir haciendo el amor de forma salvaje o sosegada, arriba, abajo, de lado, de brillo en los ojos. Mirando al mismo ser y no cansándonos (¿jamás?) del juego identifico.

Libido Masculino

Un hombre, a la postre, es capaz de sentir pasión hacia la misma mujer con la que vive hace muchos más años, lo cual, vaticina una excelente salud mental y emocional. 

Emociones desprovistas del carromato de desencantos, desazones o decepciones que a lo largo del tiempo pudieron darse y que tanta importancia tienen para el sexo femenino. Son cosas a las que algunos hombres, ni siquiera le dan la importancia o al menos, no tanta.

Han pasado diez años y ese hombre desea el cuerpo de su mujer y entiende el sexo con amor de tal manera que no hay mejor lugar donde galopar y golpear su sexo despierto que entre sus piernas.

Y a mi como mujer no me ha pasado, es como si tuviera un numero de reserva de libido, como cuando te sientes víctima de una broma pesada.

Yo quiero que mi cerebro de mujer sea previsto de la pasión infinita que tiene ese hombre por su mujer pese al pasar de esos años que los expertos dan de tiempo de vida, al sexo con amor.

Publicado en mi primer blog el 13 septiembre, 2006

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