Ni psicólogos, ni psiquiatras. Ni palabras, ni Motiván. Cree en mi.

Pingüinos enamorados

Pingüinos enamorados

Que me sujetes. Que me aprietes la mano y el corazón, ese es el antídoto. Tu, hombre bueno de mí futuro.

Que creas en mí, que bebas de mí. Que hidrates tu corazón y tu piel con la ayuda de mis manos. Que seas tu sin mi y yo sin ti y vernos el uno en el otro y amarnos y penetrarnos y cubrir los espacios que esperan nuestra presencia conjunta.

Amor es mirar en la misma dirección. Ser el equipo perfecto;  ser uno, ser dos, ser nosotros.

Ser nosotros.

Que llevo una vida perdida, esperando ser yo tus deseos pendientes.

Si no llegas, entonces estás en mi pasado, eres el. El dueño de mis orgasmos.

Si no llegas, mientras cedo y concedo, me quedo con el y como un pingüino al que se le muere su única, leal pareja.

Espero el refugio de tus brazos llenos de abrazos.

El dolor de entrañas ya casi no me sujeta en pie. El desarraigo cruel. La terrible carencia. La brutal dependencia emocional me hace un ser cada vez más pequeño.

Hubo un tiempo en el que era luz, creía en mí.

Hoy ni el, ni tu, ni yo, somos esa pareja de pingüinos, hasta que la ingrata muerte nos separe.

Publicado en mi primer blog el 19 julio, 2008

(La era de la codependencia)

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