A donde mis palabras llegan

Hace años, algunas de las letras de Antonio Gala narrando una historia de Amor, se asentaron en mi alma de tal manera que, sin darme cuenta durante todo este tiempo, no hice mas que asentir con la cabeza de arriba abajo, SI. Sólo intento agradecerles a ellas y al escritor, esa sensación de menos soledad sonora.

Me he quedado en la Soledad del que un día amó sin dejarse nada para si.

Una vez que has tocado el cielo, ¿como sería posible retroceder a la resignación, de ni siquiera imaginar el Amor a menor altura?

Tengo comprobado que mis orgasmos son posibles cuando se estimula alguna parte de mi alma. Que el clítoris no es tan pequeño, que también lo compone alguna parte del oído cuando escucho lo que me dices. Algo de alma también tiene. Que además de tu sexo, tus palabras atraviesan mi vientre.

No es sólo la personalidad;  es el sentimiento que sentimos cuando fluimos juntos, cuando conectamos, por eso somos reciclables, prescindibles, renovables y nuevos tantas veces.

“Nada dura para siempre, ni tan siquiera la fría lluvia de Noviembre”.

Palabras

“La Soledad Sonora” de Antonio Gala.

Mientras siento el daño de este dolor recién nacido hace unos años sobre la huella de los surcos del tiempo,  inseguridades, ansiedades, sensaciones vertiginosas. Mientras llega la nueva coincidencia de encajar mi alma y mi sexo en otro. Mientras destrono al anterior. Mientras encuentro el equilibrio, el báculo, la rama… estas palabras son el testimonio vivo de que sigo viva al otro lado de la realidad en la que me he quedado muda sin el.

Ellas, por el momento no quedan quietas, ni inmovilizadas.

Mis Palabras Son mensajeras que voy colocando unas tras otras, como el filatélico que colecciona sellos para ordenar, a su manera, el caos que ve en el mundo.

Aquí las dejo, en esta caja de amor y aquí se quedarán hasta que las leas, esperando que no pierdan por el camino su empeño. Llegarte oportunas, como al que a punto de precipitarse al vacío, le agarran por detrás, por la cintura, por el pecho, los brazos, la frente, las manos y ya es imposible el vertiginoso salto al vacío.

Sólo quieren llegarte, sin ningún motor añadido que no sea el de agradecimiento. Acunarte el que quieras de los sentimientos de uno de los miles de espacios que tienes vacíos o a medio llenar.

 Publicado en  mi primer blog el 6 abril, 2008

(La era de la codependencia)

He amado y he sido amada, elijo amar.

“ponme algo así, como una rayita en tu corazón”

“en esta vida que no es vida, si el amor no la toca” (Antonio Gala) 

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