La era de la Codependencia

Existen entre los recuerdos que con alevosía rescato Dos hombres. Es como un antídoto placebo al instinto de supervivencia cuando me siento sola. Los sigo amando, ellos no lo saben. Al menos no por mi boca.

Lo dejo aquí por escrito, no vaya a ser que Eme se piense que le olvidé y Ele se crea lo mismo y tal vez, un día encuentren este blog. Me resulta extraño saber que no están. A veces siento que están por separado, cada uno con su esencia, leyendo mientras escribo. Lo que quiero decir con esto, es que mis escritos hasta ahora, al igual que mis recuerdos, han rescatado seres que me han resultado en diferentes momentos de mi vida, de una calidad excepcional.

A veces leo las cartas de papel de Eme y otros los emails de Ele. Es maravilloso saber cuanto les amaba y cuanto me amaban ellos a mí. Nada que ver con la historia que viene a continuación:

Debido a una pésima autoestima, me sumí en un relación de fatídica codependencia. Fueron unos cuatro años y aquella tormenta arrasó mi vida. Mi piso en Ibiza, 72, la vida que tenía antes de él. Mis sueños, mi vida. Desaparecí en él y entre los suyos. Desaparecí buscándome en un espejo sin reflejo. Mi vida y todos mis planetas giraron en torno a ellos y resultó que entorno a mí, no giró nadie.

Me resigné a ser un cero a la izquierda en orden con todos los números que el se encargaba casi meticulosamente de poner delante. Me reduje a la mínima expresión y durante ese tiempo se convirtieron mis manos en cóncavas, casi rogando estima a alguien que jamás me la dio sino todo lo contrario.

Decidí quedarme en el peor de los sitios y en la peor de las compañías. La culpa fue mía. El error también.

La destrucción y la ignorancia

No tenía ni idea a donde podía llevarme mi pésima autoestima, tampoco sabía que era pésima. Engordé sin darme cuenta sobre 40 kilos con todo el automaltrato que ello representa. Cuando veo fotos o vídeos de esa época llega a entrarme miedo de hasta donde somos capaces de destruirnos sin darnos cuenta. Durante el proceso de destrucción, actuaba como una yonki, nunca me di cuenta de lo que perdí. Tuvieron que pasar años y estar sentada ante estas letras.

Mientras le ayudaba involucrándome en su vida, me sentí por un tiempo pieza fundamental de algún engranaje que estábamos formando juntos. No importaba lo grande que fueran sus problemas, mi amor lo podía todo. Es increíble la capacidad humana que tenemos las personas cuando luchamos por algo o alguien.

De esa historia me quedo conmigo, con mi capacidad de superación, de arrasar con todo lo que se me puso por delante, incluida yo.

Me pusieron por delante una montaña y la cambie de sitio con una sola mano, como todas las anteriores veces y por diferentes personas, con la misma pasión y exacta vehemencia. Esa era mi firma. La huella de las leonas.

Soy como una leona defendiendo a los suyos.

Di hasta el último resquicio de amor o lo que en aquella época de ignorancia me pensaba que era amor.

Vacié mi alma, mi ser y todo lo que tenía viviendo al máximo. Apostándolo todo, como siempre hice, pero en esta ocasión el desenlace no dejó el dulce sabor de los demás.

Buscando culpables apunto con ambos pulgares hacia mí. Uno no es culpable por recibir, en tal caso lo es de no aportar y en el caso que exista, que dios me libre de andarle pidiendo yo nada a la libertad de nadie.

“Yo desaparezco en la persona que amo, yo soy la membrana permeable, si te amo te entrego todo: mi tiempo, mi cuerpo, mi dinero, mi perro, el dinero de mi perro y proyectaré en ti muchas cualidades que nunca cultivaste en ti mismo. Te daré eso y más, hasta estar tan agotada y disminuida que la única manera de recuperarme será enamorándome de alguien más”. Elizabeth Gilbert.

Durante todo ese tiempo quedé esperando aprobación y amor. Errores propios de la codependencia. Quedé esperando que me rescatara de entre la gente, desde la misma libertad con la que yo le había rescatado a el. Yo ya sabía lo que era sentirse amada por la persona que amas. Y confiada esperé, esperé, esperé.

Mientras yo organizaba una vida juntos, mientras creía que le amaba ni me di cuenta que él no lo hacía, pasaba por alto cosas en su conducta que ahora son tan obvias. Tan obvias. Tan ciega estaba.

A las personas se les quiere por su esencia, por como son, con sus virtudes y sus defectos y eso hice, sólo que se me olvidó tener en cuenta algo; me estaba conformando con nada y hoy se que una relación consiste en aportar pero aportar por ambos lados.

Mal asunto quedarte aportando sola. He perdido la cuenta de las personas con las que he estado, apurando momentos, jugando a los movimientos del amor y a ninguna jamás intenté cambiarla. En cuanto lo que me transmitían no comulgaba conmigo, era yo la que desaparecía, al igual que otros me hicieron desaparecer a mi.

¿Qué me quiero decir con esto?, ¿para qué lo escribo?. Quiero dejarme claro, lo estúpida que he sido durante el tiempo en el que desaparecí.

Muerte en el Olvido, Ángel González.

Muerte en el Olvido, Ángel González.

6 comments on “La era de la Codependencia

  1. Me pregunto ¿se puede ser estúpida cuando actuabas según los conocimientos y sentimientos que tenías en ese momento? Mi respuesta es un NO rotundo pero acepto opiniones en contra, eso si, bien argumentadas.

    Las relaciones son complicadas y casi siempre asimétricas. Uno se vacía y el otro se llena y muchas veces se pierde demasiado en el trasvase. A mí me ha tocado protagonizar ambos roles y te puedo contar que aunque el de receptor es un papel muy cómodo, no lo volvería a ocupar. El sentido de estar juntos es el de que las dos personas sean mejores que por separado. Una simbiosis en la que se maximice la felicidad. Lo demás son pasatiempos con los que se intenta abandonar el oscuro pozo de la soledad.

    Me gusta leerte porque desprendes VERDAD. Así con mayúsculas. Y lamento que esa verdad tenga siempre ese regusto amargo. Ese poso melancólico. No sé si son solamente estos sentimientos sombríos los que te animan a escribir, pero espero con impaciencia ver tu otra parte más luminosa que se adivina en tus locuciones.

    La Lucia de hoy le debe mucho a la del pasado. A la que se equivocó y aprendió. Gracias a ella podemos disfrutar de una mejor versión de ti misma. Puede que con algunas cicatrices y más desconfiada, pero más fuerte y con las cosas más claras.

    Y un consejo para terminar. Haz las paces con tu pasado, no dejes que arruine tu presente. Lo que hiciste no define tu futuro. Sólo lo que hagas a partir de ahora. Saludos.

    • Uff…se me han caio unas lagrimillas de amor del bueno mientras pasabas dejando tu huella. Así como pisando fuerte. Gracias. Por supuesto que me quedo con el consejo, de hecho intento hacerlo y hay días que lo consigo y me reafirmo con la sensación de delegar lo que en mi mano no esta. Que cada uno es libre de hacer y deshacer a su antojo su compañía y elegir compañeros de viaje.
      Mientras rehago mis alas me siento bien sabiendo que he aprendido en algunos talleres de autoestima manjares para mi desarrollo personal y ya no me reconozco como una vagabunda rogando estima por las esquinas y que somos seres completos (no mitades de nada) y que compartir es aportarnos los unos a los otros y que lo mas inteligente si te topas en una relación asimétrica es recoger bártulos y no pedirle peras al olmo. También es cierto que el que ama se lo pasa en grande, mientras que el que es amado ni se entera. Tu lo llamas postura cómoda (tengo que replantearme esa postura cómoda) como adquiriendo el rol de recibir pero así a lo bruto y a nivel general. Así que abriendo compuertas pa recibir la abundancia de la vida, de los momentos y de las gentes, además siento que ya me toca eso del recibir.
      A nivel pareja, si tengo que elegir elijo amar antes que ser amada, aunque ahora hablar de parejas me da una pereza. Estoy tan bien rondando a la que va a ser la mejor de todas mis historias. Se acabaron las esperas, los abrazos rotos, las medias naranjas, las manos cóncavas, las carencias, el saco sin fondo se esta llenando. Ando ligandome a la persona adecuada, a la mas guapa de todas; yo. (La cosa es que me esta costando mas de lo que me imaginaba, me resisto, me resisto).
      Gracias elPakoP, por aportar tanto y de tanta calidad y por este abanico de aire fresquito que me viene de maravilla entre tanto calor.

      • La postura del receptor aparte de cómoda, es pasiva y estéril. Se limita en la práctica a ser un espectador. Y la comodidad, además de oxidar el alma es enemiga irreconciliable del crecimiento. Si la visitas hazlo fugazmente como un velero en noche de tormenta. Está bien hacer una parada pero tu estás hecha para navegar.

        Buena suerte en ese proceso de autoseducción. Las recompensas sobrepasan ampliamente los posibles inconvenientes. Además, toda conquista se convierte en aburrida si no existe resistencia. Hace falta un poco de fricción para que dos superficies permanezcan unidas

        • Siempre lo he dicho, prefiero amar a ser amada, recuerdo que en la entrada “No le llames amor” dejo clarito lo de que “el que es amado apenas se entera de la misa a la media, ¿de qué te sirve que te ame alguien que a ti ni frío ni calor? pues para ti “De na!” y si, corazón, yo estoy hecha para navegar, hay que ver que bonito escribes. Que gusto da leerte. Te me estas convirtiendo en un alma afín. Me refería al sentido de recibir otras cosas de la vida, no con respecto a la pareja, como muy bien dices (como todo lo que dices), es una postura “pasiva y estéril e irreconciliable del crecimiento”.

          En eso de “toda conquista se convierte en aburrida si no existe resistencia”, estoy bastante en desacuerdo. Cuando las cosas no fluyen con naturalidad y facilidad por ambos lados, es que una de las partes no está dispuesta al disfrute (recojamos bártulos). Así que tengo que replantearme esto de resistirme a mi misma, que tiene mucho que ver (en este sentido) con lo de estar dispuesta a recibir y en mi caso, tendré paciencia; “Las recompensas sobrepasan ampliamente los posibles inconvenientes. ” Ainss cuanto arte que tienes, todo un placer.

  2. No puedo estar mas desacuerdo con Paco, eres lo que eres porque un día fuiste lo que fuiste.
    Yo también me entregué a espuertas en una relación de seis años que ahora la veo como el mayor calvario de mi vida y a la vez el mejor aprendizaje.
    Sigue con tus manos cóncavas pero llenándolas de tu propio amor, que brota a borbotones de tu alma, es que no lo ves? lo puedo sentir yo desde aquí, así que imagina tú, mi niña…

    <3

    • Las gafas estas con las que veo, que sólo tienen visión pafuera las jodías. Toy a ver si les cambio los cristales pa poder ver desde tos los ángulos y así poder ver toda la belleza que se me presupone nada más que por existir. Así sin hacer na, sin ganármelo, ni forcejear con nadie pa que me quiera. Cada vez soy mas consciente de la responsabilidad que me toca asumiendo el disfrute del milagro que me tocó por estar viva. Soy perfectamente capaz de ver maravillas en algunos seres maravillosos y que destilan tanto amor del bueno, como por ejemplo tu. Esa fragilidad, esa vulnerabilidad aveces y esa fortaleza otras. Lo que si que noto es que cuanto mejor me quiero mejor es todo lo demás. Así que por mis cojones que me lo creo. Hay que ver con lo fácil que soy yo pa to y que resulta que soy de todas mis conquistas la que mas se me resiste. Manda egs! y gracias siempre amore, por rescatarme de alguna manera de la multitud y mandarme tanto amor, me lo quedo. Como tu no hay dos, piedrita preciosa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *