No siempre hay regla de tres

Sucede que a ese hombre ya no le laten las ganas del mismo modo. Ya no la mira igual. Sucede que han pasado los años y con ellos la inercia de quererse querer mejor y el sexo ha perdido por el camino alguno de los ingredientes impalpables a la lógica. Sucede que ya no la desea igual. No le dice lo que antes si. No le brillan los ojos cuando las mismas piernas se abren de la misma manera. Sucede que el olor que antes le hipnotizaba ya no surte el mismo efecto.

Sucede que esa mujer espera cada día que a ese hombre le latan las ganas de aquel mismo modo. Intenta comprender por qué ya no la mira igual.  Han pasado los años y esas dos almas siguen mirando en la misma dirección pero sucede que esa mujer no se siente deseada. Ya no le dice lo que antes si. No encuentra en su mirada aquel brillo que se reflejaba cuando la miraba mientras hacían el amor. Sucede que cuando abre las piernas ya no le hace sentir ser todas las mujeres en una, tampoco siente eso de que todos los deseos de el se viertan sobre ella. Prueba con distintos perfumes pero ninguno parece surtir efecto.AportAmor

Entonces llega un tercero al que si le hipnotiza su perfume. Le laten las ganas por descubrir el sexo entre esas piernas de interminable placer. Comienza el ritual. Mariposas en el estomago y el exquisito flujo de las nuevas ganas que sabe a algo parecido a amor.

El primero descubre la existencia del tercero. La pareja decide continuar pero siendo dos. (Yo por mi parte,  pondría en cuarentena creer que el trabajo del perdón tenga que recaer sólo sobre las espaldas de ella).  Ahora queda un trecho por delante en la vida de esa pareja y hay dos opciones.

– El primero es capaz de volver a mirarla como si fuera todas las mujeres en una. Enamorarse y enamorarla.

– Van 1-0.

4 comments on “No siempre hay regla de tres

  1. Me da tanto miedo esa situación, no sé si podría decir vamos 1-0 y continuemos… Sin duda es lo que me gustaría conseguir y voy a trabajar en ello. Por que el deseo es algo que no se debe perder….

    Chuuu!!

    • El deseo, donde pones el foco y la atención. Tratarnos como si querernos no fuera una mala costumbre, sino una buena y así hay querencias en lugar de carencias y no hace falta llegar a decidirse por ninguna de las dos opciones.
      Caro, con to lo que tu lees y haces, que también puedas estar presente dejando aquí tu huellita de amor me mima mucho. Gracias tesoro de vida.

  2. Yo plantearía otra disyuntiva:
    – Deciden romper la pareja basándose en que acabó la pasión (no se puede culpar a ninguno de esto). Cada uno por su lado inicia nuevas historias que nacen condenadas por la finitud del deseo inicial. Repiten esto una y otra vez.
    – Reconocen el cambio de escenario. Contemplan la posibilidad de que esa pérdida de deseo es definitiva o temporal y si existen vínculos más fuertes que la mera atracción física. Consideran que es imposible verse como el primer día y agradecen lo bueno que tiene este hecho.

    De todas las opciones contempladas, la más inútil es la de comenzar una escalada bélica en la que ahora tu ganas pero “espera que ya te empato”.

    Un saludo.

    • La que dices es una opción, de hecho muchas personas se pasan la vida de oca en oca y tiro porque me toca porque consideran que la pareja se afianza o tiene sentido porque hay mariposas en el estomago. El tiempo de vida de ese tipo de pareja está comprobado con estudios científicos . Pero esa no es la historia que se muestra en este texto, esta historia esta muy por encima de las demás, sino hubiera optado por tu tercera propuesta y todos tan contentos. Han decidido continuar juntos porque separarse sería restar. El amor sigue siendo el protagonista de esta historia. La pasión es un ingrediente de la ecuación que probablemente podrán recuperar con éxito, como las ganas y ciertas motivaciones que resurgen de entre las cenizas por un cambio de perspectiva.

      La pasión se vende fácil y si quieres puedes tenerla, incluso disfrazada, con cualquiera, al amor es imposible engañarle. Ellos ya se habían elegido por muchos motivos muchas veces. Son muchos años de sueños cumplidos y los que recién se estrenan.
      La segunda opción tiene que ver con como actúa alguien con un ego herido. Si le das cabida, el ego puede hacerte desequilibrar la balanza de un modo desproporcional. Hace que pierdas objetividad y que la vara de medir no sea la adecuada. Pones el foco en el lugar inadecuado.

      Aveces no nos entendemos y ni siquiera nos damos la opción de hacernos entender dando por hecho cosas que no son. La telepatía aunque aveces lo haya parecido, no siempre es un ingrediente en la ecuación de ciertas parejas.

      Gracias querido Paco, por dejar tu rastro con ese perfume que tanto me gusta.

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