La trinchera (Sanar la vergüenza que nos domina)

Últimamente hago mucho hincapié y le doy mucha importancia (porque la tiene); al tema de la infancia y de cómo lo que interpretamos de ciertas cosas que nos pasan en ella, condicionará gran parte de lo que hagamos en nuestra vida.

Cada vez veo más clara la importancia de dejar que el niño exprese su rabia, dudas o dolor ante los sucesos que considere injustos. Que se llegue a sentir de algún modo comprendido ante el suceso. Que el hecho, la duda, la mierda no se le quede ahí enquistada.

Dejar que se desahoguen (y no al revés).

Da igual de la manera que lo hagan y lo políticamente incorrecta que sea, la cosa es que lo hagan como si estuvieran haciendo una catarsis y que se sientan comprendidos.

Desafortunadamente que eso suceda, también depende de sus cuidadores. Digo desafortunadamente porque la mayoría de la gente desconoce este tipo de cosas. La importancia de que traigas al mundo, un niño que camine sobre el, sin que le quede algún trauma sin tratar.

Son tantas las cosas que el niño puede interpretar para su perjuicio a corto o largo plazo.

Propongo a modo de solución educar para que los niños no oculten vergüenzas o miedos. Que no se callen si se encuentran en una situación de abuso. El abusador procurará coaccionar al niño para que se calle. Enséñale a que no lo haga y una vez lo verbalice  se sienta comprendido, protegido. Luego, tomar las medidas pertinentes para redirigir de forma positiva la situación, para reconducir los patrones de conducta y de pensamiento de ese niño al lugar correcto. De ese modo podríamos estar hablando de cambiar la cifra y tener en el mundo un adicto, un asesino, un anoréxico o un pederasta menos, por poner algún ejemplo y tendríamos unos cuantos millones de personas mas, amando lo que hacen y luchando por sus sueños honrándose en el proceso a si mismos, al entorno y a los demás.

Uno de los problemas inabarcables, es que el mundo está lleno de padres que aún son niños heridos.

Al toro hay que agarrarlo por los cuernos y esos cuernos en casi todos los casos están en la infancia. Y no me cansaré de decirlo. No es baladí lo de traer hijos al mundo, no. Tienes que educarte antes y aprender muchisimas cosas y aún así seguro que alguna se te quedará a medias.

El modo de como esos adultos canalizan y reconducen la autoestima del niño, será lo que marcará la diferencia de que algunos reaccionemos a largo plazo, distinto que otros ante hechos parecidos.

El porqué de una mala conducta.

Cuando alguien se salta a la torera las normas, se autodestruye y le da, por ejemplo, por drograrse, por buscar su identidad en el exterior, doy por probable que esos chavales aún están intentando expresar lo que tienen incrustado (rabia, frustración, impotencia, inseguridad, dolor) y es la forma que tienen algunos de exteriorizar lo inconformes que están con lo que les ha tocado, porque es eso, una lotería.

Los hay que lo demuestran con peores hechos y mas dañinos para los demás. Están heridos y no son capaces de honrarse con una vida de respeto hacia sí mismos, ni por su puesto hacia los demás. Cosa que no pasa con los que han adquirido un auto concepto de si mismos en positivo. Reitero, ese auto concepto fue cedido cuando ellos aún no tenían del todo, ni a su favor; poder de decisión.

“Cuando tus padres no te quieren de forma incondicional cuando eres pequeño, tú aprendes a no quererte a ti mismo. Tu sentido de la identidad se distorsiona, y como no te quieres por ser quien eres, buscas esas carencias fuera, entre otras cosas por ejemplo abusando de las sustancias.

Otras formas pueden ser persiguiendo el éxito o formando una relación de codependencia con una pareja, la cuestión es buscar esta autoestima, que te falta, en el exterior.” Miguel Guzmán de Éxito Personal y uno de sus talleres.

Soy una de esas niñas heridas

Se lo que debo hacer; quererme a mi misma independientemente de que los demás no lo hagan y por supuesto aumentar mi auto concepto en positivo y dejar de pensar/me en negativo. No esperar la aceptación, aprovación o validación externa como único baremo a mi estima. Valorarme por que si. Aceptarme por que si. Amarme por que si, (aunque hay una voz que le puede a la mía y me grita que es mentira y me reitera que no valgo, que soy defectuosa, que no merezco bendiciones, ni prosperidad, sino castigo).

Toda esa mierda es una mentira que me creí y que me encargué a conciencia de la orden, hacerle creer a todas las células de mi cuerpo.

Fui tirando a chutes mientras viví en la cúspide de la ola y un día descubrí que ya no tenía fuerzas para levantarme de la última caída. Cuando desperté tenía un nuevo cuerpo lleno de la rabia contenida, convertida en grasa, más de 30 kilos de desamor dándole sentido a todo. Había perdido mi trabajo, mi independencia y mi libertad. Ya no tenía chute para inyectarle al ego y me encontré pensando que si lo había perdido todo también me había perdido a mi.

La vergüenza lo inundó todo. Ese es mi error. Esa es mi lucha.

Buscar Soluciones

Una vez descubrimos la herida hay que buscar soluciones y por lo que acabo de leer y que ahora comparto, me he metido en mi tumba. Regresarme a este pueblo no me ayuda.

Ya he tenido en el pasado tratamiento medico para recaptación de serotonina. También tuve recaídas. En el primer tratamiento tendría unos 20 años, sentía movidas chunguisimas. Después fue en Madrid, una etapa en la que me daba miedo todo, salir a la calle, vivir, todo.

Es probable que también este proceso me este resultando lento y largo porque me este fallando la química cerebral (junto con mis pensamientos). La inseguridad y el miedo aún me atenazan. Lo que se seguro es que me fortalezco y me siento mejor, cuando siento que voy o van encajando las piezas del puzzle.

Necesito ese amor propio que vive en mi. Esa fuerza vital y brutal que tengo.

Cosas como las que os muestro a continuación son parte del aprendizaje que me va alumbrando poco a poco el camino.

La cosa está en buscar el modo de desbloquear todo eso que me impide avanzar que ni a soñar en mí me atrevo.

En el libro hablan de “volver a experimentar el dolor original” pero con nuevas herramientas (imagino que sea). La vergüenza tóxica, es la que te hace sentir que no sirves y es a la que se refieren en estas palabras.

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Del libro: Sanar la vergüenza que nos domina.

Del libro: Sanar la vergüenza que nos domina.

Del libro: Sanar la vergüenza que nos domina.

Del libro: Sanar la vergüenza que nos domina.

Del libro: Sanar la vergüenza que nos domina.

Del libro: Sanar la vergüenza que nos domina.

sanar la vergüenza que nos domina

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2 comments on “La trinchera (Sanar la vergüenza que nos domina)

  1. Me gusta que me pongas en bandeja de plata los temas que me va interesando…Al final arrieritos somos…así que dame la mano pequeña. Dejemos que nuestras niñas interiores jueguen un rato en el prado…ya tendremos tiempo para las cosas serias <3

    Chuuu!!

    • Eso me ha dao miedito, dos niñas pequeñas de la mano me recuerda al maestro Kubrick pero también se me ha venido a la cabeza un genio, otro mas. Que bonito es el mundo! Ta petao de genios y de arte. Agarrate el corazón mientras ves este vídeo. A ver que pasa. https://www.youtube.com/watch?v=rjI8xBsbwBU
      Te quiero preciosa, a ti y a la niña. A todas las mujeres que te componen y te hacen ser tu cada vez mas tu. Tu que eres todas las mujeres en una.

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