Incongruencia

Incongruencia son muchas cosas y normalmente es eso que creemos que hacen los demás. “Los demás”, ese ente del que uno cree no formar nunca parte, pero es que resulta que tú también eres un demás para otros y tampoco te libras del sambenito. Tú también eres incongruente en alguna de tus acciones.

Desde que aprendí unas cuantas verdades las ando pregonando cuando me dejan. Las digo, las hago y las escribo aunque parece que tus oídos me quedan altos. No alcanzo. No llega mi voz a tu altura. Soy tu pulgarcita.

No atiendes. No has creado la capacidad de atenderme y quiero que lo hagas pero este querer no basta. Los otros querer si son poder, este no.

Soy tan chiquitita para ti que no alcanzas a oírme. No es que yo sea chiquitita, que va, yo soy muy grande, para mí y para algunos demás. Lo que quería decirte, lo que no alcanzas a escuchar es que:

Los normales harán cosas normales. Los comunes harán cosas comunes. Los especiales pues harán cosas especiales y así con cada una de las catalogaciones que se te ocurran. Los simples. Los grandes. Los pequeños. Los maravillosos. Los genios.

En la mano de cada uno está la catalogación que determine dar al que tiene en frente. Por eso, aquellos a los que tu admiras no tienen porqué coincidir con los que admiro yo. Tu para mi eres de los grandes. Yo para ti soy tu pulgarcita y como aún no tienes la capacidad y aunque es probable que no la tengas nunca, te lo repito igualmente:

Es absurdo mezclar personas que hablan distintos idiomas emocionales o intelectuales.

"La Soledad Sonora" de Antonio Gala.

Un día, una de las partes, se dará cuenta de lo que había verdaderamente detrás de los gestos y luego, te quedará esa desagradable sensación de sentir que se han perdido cosas, durante el tiempo en el que intentasteis comunicaros.

O lo que es lo mismo;

aprende a reconocer olmos y no les pidas peras.

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