Te Quiero porque sí. Te Amo por que sí.

Todos los NUNCA que leerás en la carta traducida que se muestra abajo, son producto de lo difícil que es para un niño o niña, entender que sus padres (o quienes le hayan tocado como cuidadores principales) no le quieran incondicionalmente.

Una vez se rompe esa regla que debería ser inquebrantable, comienza el proceso en bruto de la auto creación de una autoestima estigmatizada por ese desamor. Si tus padres, que son por los que a través de sus ojos; ves el mundo, no son capaces de quererte incondicionalmente, será por algo (piensa ese niño/a). “Algo he debido hacer mal” y esa culpa, se convierte en la peor arma de destrucción de la mas preciosa esencia.

Un niño es incapaz de entender por si solo, (a no ser que alguien se lo explique las veces necesarias y hasta que lo entienda), el porqué sus padres no le quieren incondicionalmente y se pasará su vida entera intentando que lo hagan y al no ser capaz de resolver el crucigrama, se pasará su vida entera buscando la respuesta de porqué a el no (algunos se mueren sin saberla).

Se pasara la vida entera buscando su estima en el exterior, cuando el único lugar donde está es en su interior, sólo que nadie (aún) le ha enseñado a quererse. Ni mas, ni menos.

Mientras esa persona no encuentra esa estima, irá con las manos cóncavas casi suplicando ese amor a los demás. Una especie de vagabundo emocional. Buscando esa aprobación externa y lo hará desde la peor de las posiciones; haber dado por valida la peor de las mentiras; “No valgo, no sirvo, soy defectuoso. No soy digno de Amor”. Hay que tener en cuenta que para un niño o una niña (mientras que son pequeños), sus padres son Dios.

Ser padres

No consiste sólo en abastecer a tus hijos de abrigo, cobijo, alimentos, educación y un extraño amor egoísta y egocéntrico que tienen algunos de los cuidadores que te tocan por lotería cuando naces. No.

Ser padres se trata también de traer al mundo a seres con una autoestima correcta (indestructible la llamo yo). Consiste también en que ese niño llegue a sentir “amor propio”, que sepa afrontar la vida, sus avatares, esa inteligencia emocional que precisa de un autoamor que necesitará cuando vosotros no estéis, por que en algún momento le tocará plantarle cara a esas “malas personas” que probablemente se encontrará por el camino. No tiene sentido, ni lógica que seas tu una de ellas.

Leelah le pide a otros padres que no hagan lo que los suyos,

“enseñarle a odiarse a si misma”.

Papá y mamá, antes de querer a tu manera (replanteate la posibilidad que traigas contigo algunos patrones de conducta y autoestima incorrecta hacia ti mismo). Haz sentir que quien depende de ti después de la cuna, se quiera a si mismo/a incondicionalmente y para que eso suceda, antes, primero y por este orden, debes ser tu quien lo haga. No se me ocurre mejor legado de amor y cultura de unos padres hacia sus hijos.

Ser padres, ser personas, ser humanos, ser lógicos, ser coherentes, inteligentes, capaces, generosos, bondadosos, amorosos, es también Aceptar Transgénero sin Género de Duda

Comentario al texto Ella se llamaba Carla, de Roy Galan

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El color de tu sangre

En cuanto a nacer en el cuerpo equivocado, tu no decides, lo hacen las hormonas que te componen. Células, moléculas, cromosomas, algo de eso. No es una decisión como se piensan el gremio de ignorantes con solapa o sin ella. Eres con toda certeza y sin ninguna duda del genero que tu corazón te dicta. Lo sabes. Estas seguro. Es una certeza que viene de adentro, independientemente de lo que te digan por fuera, de lo que veas ante el espejo. Es como el color de la sangre, tu no lo decides. A mi me gustaría que fuera violeta.

Tu género es una certeza que se acierta a temprana edad, cuando aún el niño no tiene consciencia de cosas que te pueden parecer simples. No estoy aclarando nada nuevo y menos a ti que estas leyendo esto.

Tu no formas parte de esa lacra cancerosa infesta de incultura, crueldad, egoísmo, veneno y cicuta.

Tu eres cristalino, claro, transparente, como la luz, como las verdades.

Tu no lapidas, no asesinas con tu odio, con tu pestilente verborrea.

Tu no rezumas ignorancia, ni hueles a podre, tampoco se te ocurre hablar en nombre de alguno de tus tatarabuelos o alguna generación mas arcaica.

Tu ya lo sabes, yo sólo quiero dejarlo por escrito, que conste una vez más, “que se vea en mi pared”, que no quede rastro de duda; que uno sabe que género le corresponde verdaderamente como algo intrínseco, innato. Como lo sabes y lo sientes tu que estás leyendo esto. Exactamente lo mismo.

innato, ta
1. adj. Que ha nacido con el sujeto, no adquirido por educación ni experiencia: don innato.

Hay personas que tienen la suerte, porque hoy en día tener libertad es tener suerte, de tener unos padres que han sabido amarles incondicionalmente y abastecerlos de ninguna duda hacia si mismos y sus capacidades, osea; TODAS.

“La suerte de la libertad”, es una suerte a la que todos los padres o cuidadores tienen acceso. La Cultura es Free, casi como los chicles que valen 0.5 ctms. Y si tu hijo o hija ha nacido en un género equivocado, habrá que revertir ese error en la suma de cromosomas y hacerlo antes que tenga que aprender el daño del auto rechazo. En ese papel eres tu, padre, madre, cuidador, el primer responsable. Bastante paciencia tiene que tener una persona para entender todo por lo que tiene que pasar por esa extraña broma genética, como para encima tener que soportar lo que ningún niño del planeta tendría que soportar de sus padres “Te quiero si eres como yo quiero que seas pero no te quiero o te quiero menos si eres como tu quieres ser”.

AportAmor

La carta de Suicidio de Leelah Alcorn

Si estás leyendo esto significa que me he suicidado y evidentemente no he podido borrar este post de la cola.

Por favor, no estés triste; es por mi bien. La vida que habría vivido no merecía la pena ser vivida… porque soy transgénero. Podría explicar detalladamente por qué me siento así, pero esta nota probablemente vaya a ser lo suficientemente larga de por si. En sencillas palabras: me siento una chica atrapada en el cuerpo de un chico, y me he sentido así desde que tenía cuatro años. Nunca supe que había una palabra para este sentimiento, ni que era posible que un chico se convirtiera en una chica, así que nunca se lo dije a nadie y simplemente continué haciendo las cosas típicas que hace un chico para intentar encajar.

Cuando tenía 14 años aprendí lo que significaba transgénero y lloré de felicidad. Después de diez años de confusión, por fin comprendí lo que yo era. Inmediatamente, se lo conté a mi madre y reaccionó de forma profundamente negativa, diciéndome que era una fase, que yo no querría nunca verdaderamente convertirme en una chica, que Dios no comete errores y que yo estaba equivocada. Si estás leyendo esto y son padres, por favor, no le digan eso a sus hijos. Incluso si son cristianos o están en contra de la gente transgénero, jamás se lo digan a nadie, y menos todavía a sus niños, porque no conseguirán más que hacer que se odien a sí mismos. Eso es exactamente lo que me sucedió a mí.

Mi madre empezó a llevarme a un terapeuta, pero sólo me llevaría a uno cristiano (que tienen un gran sesgo), así que en realidad nunca tuve acceso a la terapia que realmente necesitaba para superar mi depresión. Sólo conseguí más cristianos diciéndome que era una egoísta y estaba equivocada, que tenía que acudir a Dios para conseguir ayuda.

Cuando tenía 16 años asumí que mis padres nunca me comprenderían, y que tenía que esperar como mínimo hasta los 18 para empezar cualquier tipo de tratamiento de transición de género, lo que me partió el alma por completo. Cuanto más esperas, más dificíl es la transición. Me sentí desesperanzada, que iba a seguir viéndome físicamente como un hombre disfrazado el resto de mi vida. En mi cumpleaños número 16, cuando no conseguí el consentimiento de mis padres para empezar la transición, lloré hasta dormirme.

Desarrollé una especie de actitud *que se jodan* hacia mis padres y me declaré públicamente homosexual en el colegio, pensando que tal vez si decidiera declararme como trans tendría un menor impacto. A pesar de que mis amigos reaccionaron positivamente, mis padres se enfadaron. Ellos pensaban que estaba atacando su imagen y que lo que quería era avergonzarlos. Querían que fuese el perfecto niño cristiano normal, y eso obviamente no era lo que yo quería.

Así que me sacaron del colegio público, se llevaron mi ordenador y mi teléfono y me prohibieron utilizar cualquier tipo de red social, aislándome completamente de mis amigos. Este fue probablemente el momento de mi vida en el que más deprimida estuve, y me extraña que no me suicidara. Estuve completamente sola durante cinco meses. Sin amigos, sin apoyo ni comprensión, sin amor. Sólo con el desacuerdo de mis padres y la crueldad de la soledad.

Al final del año académico, mis padres finalmente me devolvieron mi teléfono y me permitieron volver a las redes sociales. Yo estaba emocionada, por fin tenía a mis amigos de vuelta. Ellos estaban sumamente emocionados de verme y hablar conmigo, pero sólo al principio. Con el tiempo me di cuenta de que no se preocupaban lo más mínimo por mí, y me sentí todavía más sola de lo que me había sentido en un principio. A los únicos amigos que pensé que tenía, sólo les gustaba porque me veían cinco veces por semana.

Después de un verano, prácticamente, sin amigos, más el peso de tener que pensar en la universidad, ahorrar dinero para mudarme, mantener mis notas, ir a la iglesia cada semana y sentirme como una mierda porque todo el mundo allí estaba en contra de todo por lo que yo vivía, decidí que había tenido suficiente. Nunca voy a poder tener una transición existosa, ni siquiera cuando me mude. Nunca voy a ser feliz con la forma en que me veo o sueño. Nunca voy a tener suficientes amigos. Nunca voy a tener suficiente amor. Nunca voy a encontrar a un hombre que me ame. Nunca voy a ser feliz. Viva el resto de mi vida como un hombre solitario que desearía ser una mujer, o viva el resto de mi vida como una mujer solitaria que se odia a sí misma. No hay forma de ganar. No hay salida. Ya estoy lo suficientemente deprimida, no necesito que mi vida se convierta en algo peor. La gente dice que mejorará, pero eso en mi caso no es verdad. Va a peor. Cada día estoy peor.

Este es el quid, es por lo que siento ganas de suicidarme. Disculpa si no es una razón lo suficientemente buena para ti, pero para mí lo es. Respecto a mi voluntad, quiero que el 100% de todo lo que legalmente poseo sea vendido, y el dinero (junto con mi dinero en el banco) sea donado a movimientos por los derechos civiles de los transexuales y grupos de apoyo, no me importa un capullo a cuál.

La única forma de que descanse en paz es que un día la gente transexual no sea tratada de la misma forma que yo lo he sido, sino que sean tratados como seres humanos, con sentimientos válidos, con derechos. El género debe ser enseñado en los colegios, cuanto más temprano mejor. Mi muerte debe significar algo. Mi muerte debe sumar en el número de gente transgénero que se ha suicidado este año. Quiero que alguien se moleste en mirar ese número y diga esto está jodido y lo arregle. Que arregle la sociedad. Por favor.

Adiós,

Leelah Alcorn (Josh)

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Quererse lo suficiente (Ahí está el punto que hace la diferencia entre la vida y la muerte).

Y si ya no eres un niño y tu padres te han fallado, ahora eres tu el responsable de aprender y comprender que eres un Ser Completo y además de comenzar tu proceso de reconstrucción al género que tu sientas como el correcto, te toca reconstruir lo que otros no supieron construir. Quererte porque sí. Amarte porque sí.

FUNDACION-DANIELA-Aportamor y Conocimiento

Hace poco uno de los últimos vídeos de uno de mis chicos preferidos, Leo, anuncia en su canal que ya había terminado la carrera de psicología y que tenía la suerte de estar trabajando en un proyecto precioso que precisamente está para apoyo e información de tantas familias que puedan sentirte desorientadas o mal informadas. El decía que tenía la suerte y la fortuna de poder trabajar en FUNDACIÓN DANIELA para trabajar como psicólogo junto con su pareja que también es psicóloga, yo creo que esa suerte es reciproca porque todos ganan.

GRACIAS A TODA LA SOCIEDAD, FUNDACIONES Y EMPRESAS QUE ACTÚEN ADEMÁS DE POR BENEFICIO PROPIO, POR EL BIEN COMÚN Y BENEFICIO DE TODOS.

El Sexo Sentido

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