Las Rosas no tienen corazón

el principito y la rosaHay ocasiones en las que te das cuenta de la realidad de las cosas por empatía, otras por inteligencia social, otras por la emocional, y otras, y las mejores para aprender, por experiencia vivencial.

Yo también estuve ahí, al otro lado. También tuve a alguien que me mimaba, me dedicaba tiempo, energías, valoración, estima, me deseaba lo mejor, juntos o/y por separado. Me decía cosas que perfectamente podían parecer una radiografía de mí. Él era transparente como el papel cebolla para calcar dibujos en el cole. No me quería, querer va de tratos comerciales, en realidad, me amaba.

Me amaba como El Principito amaba a La Rosa y hubo un tiempo pequeño en el tiempo, un instante, en el que creí que yo a él también podía llegar a amarle, pero no, las rosas no tenemos corazón.

Éramos de la misma galaxia pero veníamos de diferentes planetas y por más que él lo intentara, conectar conmigo desde su planeta, hacer la fotosíntesis juntos, regarme, mandarme dióxido de carbono mientras me hablaba y yo a el oxígeno mientras le escuchaba, enseñarme su idioma, yo hacer el intento de entenderlo, que nos latiera al unísono el corazón, llegó un momento en el que yo dejé de darle el valor que por mi libre albedrío de rosa, debería corresponderle a él, por su libre albedrío de Amor.

Dejé de prestarle atención, de regalársela. Yo lo que quería eran otras cosas, que lloviera de vez en cuando desde el cielo para regarme y que el sol saliera desde el mismo cielo, para iluminarme. Recoger los nutrientes de mi tierra madre, saborearlos, esperar que ningún humano, me arrancara o pisara al pasar y vivir ese amor verdadero que la naturaleza me procesaba y que yo, tanto había aprendido a valorar.

No sé si vosotros sin ser Rosa podréis llegar a entenderlo o yo siendo Rosa, seré capaz de explicarlo. No lo sé.


Lo importante siempre es ser tú mismo desde tu esencia, aunque eso no signifique que los que tú eliges te elijan a ti.

A veces, los otros, no te llegan, no te calan, no les das el valor que por supuestísimo tienen siendo ellos mismos. A veces es a la inversa, eres tu quien no calas en los demás. Tus demás. Independientemente de la opinión o valoración de los demás…

Eres valioso independientemente de que la reacción química de quien amas, o te guste, o valores,  no juegue a tu favor. Lo mismo de valiosa que yo cuando los que elijo que me acompañen en el camino, deciden no hacerlo. Valioso, aunque te cueste creerlo porque resulta que el resultado de la suma es que de nuevo estas solo, que nadie te acompaña realmente.
Quimicos HumanosCada quien posee un valor por su esencia pero no siempre los químicos reaccionan para bien como conjunto o equipo con el otro, quiero decir, a veces, yo también espero que quienes selecciono, me seleccionen a mí, incluso es bastante probable que esto del Amor Propio, haga envalentonarme, sobrevalorarme y me opaque la verdadera realidad y yo misma pierda la noción esa de no identificar que tú no me valoras a mí y vaya gastando mis energías y mi tiempo, en contextos y personas que no tienen ninguna intención de valorarlo, ni siquiera pueden. Es como pedirle peras a un olmo. Como darle de comer a quien no tiene hambre. Absurdo.

Fe de erratas, cambio “gastar”, por “invertir”.

Me gusta pensar que mi huella por sus vidas es eso, huella, pero lo mismo resulta que no, que mi  paso por sus vidas, no dejó de ser una simple caricia como lo que siento yo por aquella persona que tanta dedicación, energía y amor me regaló. Aquella que me amó como amó El Principito a La Rosa. Aquella en la que la Rosa fui yo.

A veces, comprendo que me convierto en Principito amando Rosas, otras me convierto en La Rosa. Tampoco es una decisión, de repente despierto y simplemente comprendo que estoy dentro del cuento que no quiero. A ti te pasa lo mismo, sólo que es probable que no te hayas parado a pensarlo.

Hay éxitos que no dependen de mí. Hay valoraciones que tampoco.

Dicen que si no te valoras tú, nadie lo hará. Resulta que desde que me valoro ya no acepto en mi vida personas que no lo hagan, que no lo sepan hacer o ni siquiera lo intenten. Hace tiempo decidí no conformarme con menos y si ello implica quedarme sola y muda, seguiré siendo feliz sola y muda mientras espero compartir y conectar con almas afines, porque no tiene sentido vivir en un mundo aislada de él, ni de todos los humanos que lo conforman. La soledad no deseada es triste.

Somos seres sociales y pertenecer a un grupo y el valor que te pueden dar tus elegidos también forma parte del sabroso cóctel. Hace tiempo que no bebo de ese cóctel.

Por eso escribo, para no quedarme muda mientras no estás. Por eso escribo, porque echarte de menos es un mensaje que recibo que me mandas, porque no se puede echar de menos lo que se tiene, es imposible, así que justo ahí, es cuando comprendo que no estás en la medida que yo sí. Ahora eres tú, el que sin quererlo, se convierte en Rosa y yo la que sin quererlo, en Principito.

Hace tiempo que ando sola, más sola que la una. Me aburre mucha gente, exactamente la misma a la que le aburro yo con mis historias de desaprender del sistema y aprender de desarrollo personal, algunas que me me rodean, no saben ni lo que es, no saben ni lo que soy desde mi esencia, ni siquiera se preocupan por saberlo.

Evidentemente poco o ningún espacio puedes ocupar en mi vida si no te encargas de reconocerme en lo que escribo, en lo que creo, en lo que aprendo y en lo que vivo.

Me ha costado un cojón y parte del otro aprender a valorarme, de hecho, aún titubeo y cojeo al respecto, pero algo me dice que me sobra orgullo para reconocer cuando sobro, cuando no soy bienvenida, ni valorada en la medida que me corresponde. Ni ese baremo, ni ese albedrío depende de mí. Simplemente, a veces, aunque no queramos, nos convertimos en los protagonistas de uno de los tantos cuentos que hay, unas veces con el rol de Rosa y otras con el de Principito.

La Rosa y El Principito

Te amo – dijo el principito. Yo también te quiero – dijo la rosa. No es lo mismo – respondió él… Querer es tomar posesión de algo, de alguien.Es buscar en los demás eso que llena las expectativas personales de afecto, de compañía…Querer es hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para completarnos, porque en algún punto nos reconocemos carentes.Querer es esperar, es apegarse a las cosas y a las personas desde nuestras necesidades. Entonces, cuando no tenemos reciprocidad hay sufrimiento.Cuando el “bien” querido no nos corresponde, nos sentimos frustrados y decepcionados. Si quiero a alguien, tengo expectativas, espero algo.Si la otra persona no me da lo que espero, sufro. El problema es que hay una mayor probabilidad de que la otra persona tenga otras motivaciones, pues todos somos muy diferentes.Cada ser humano es un universo.Amar es desear lo mejor para el otro, aún cuando tenga motivaciones muy distintas.Amar es permitir que seas feliz, aún cuando tu camino sea diferente al mío.Es un sentimiento desinteresado que nace en un donarse, es darse por completo desde el corazón.Por esto, el amor nunca será causa de sufrimiento.Cuando una persona dice que ha sufrido por amor, en realidad ha sufrido por querer, no por amar. Se sufre por apegos. Si realmente se ama, no puede sufrir, pues nada ha esperado del otro.Cuando amamos nos entregamos sin pedir nada a cambio, por el simple y puro placer de dar. Pero es cierto también que esta entrega, este darse, desinteresado,
principito-y-la-rosasolo se da en el conocimiento. Solo podemos amar lo que conocemos, porque amar implica tirarse al vacío, confiar la vida y el alma. Y el alma no se indemniza.Y conocerse es justamente saber de ti, de tus alegrías, de tu paz, pero también de tus enojos, de tus luchas, de tu error.Porque el amor trasciende el enojo, la lucha, el error y no es solo para momentos de alegría. Amar es la confianza plena de que pase lo que pase vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión egoísta, sino estar, en silenciosa compañía.Amar es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos.Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el tuyo hay un lugar para mí. Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar. Ya entendí – dijo la rosa. No lo entiendas, vívelo – dijo el principito.
flor

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