Sobre agotar a las personas

Una vez, cuando toqué fondo y caí en un abismo de autodestrucción y codependencia, fui capaz de agotar a alguien muy especial.
Afortunadamente supe poner los medios, tiene todo que ver con mi responsabilidad y desarrollo personal, claro que me costó entenderlo.

No fue facil  enfrentarme a tal verdad, doblegar al ego y doblegarme a mi misma. Reconocer mi error, lo equivocada que estaba. Que mi verdugo y el verdugo de los demás…era yo! 

En periodo de codependencia (inconsciente), todos se convierten en culpables, malos, insensibles, desagradecidos y el codependiente se cree la victima de todos ellos y ese es EXACTAMENTE EL ERROR, es exactamente lo contrario.

Cuando eres codependiente emocional, la verdad a la que debes enfrentarte: es que Tú eres el culpable, tú eres el verdugo y los demás se convierten en tus victimas.


Y lo irremediablemente lógico, es que se agoten. 

Es agotador intentar amar a un codependiente. Además de absurdo. En como querer que se llene un pozo sin fondo.
Lo mejor que puede pasarte si terminas convirtiéndote en codependiente es que se vayan, que te dejen, que no te bailen el agua. Que no sigan echándole leña a tu fuego. Tiene que haber algo que te haga reaccionar y salir…si no, estas perdido. Estarás agotando a las personas.

Sobre el agotar a las personas por Diego Galo Ulloa

Agotamos a una persona cuando nuestro querer está repleto de exigencias, cuando hemos hecho contratos y cuando estamos llenos de promesas incumplidas. 

Una persona se agota cuando la consideramos un recurso o un espejo. Se agota cuando nos aferramos, cuando compramos su libertad a cambio de amor. Se agota cuando se cansa de cargar con nuestras expectativas, cuando se harta de simular para caber en su rol, cuando ya no puede ser espontánea con nosotros porque está tratando de acomodarse.

Agotamos cuando nuestro amor o nuestro odio es intenso pero mezquino, cuando ese amor o ese odio quiere “todas las perdices”, no se contenta con la única perdiz, la necesaria y la suficiente. Pasa que abusamos de la gente, eso es agotarlos. Agotamos a una persona cuando la tenemos prisionera de un afecto, cuando especulamos, cuando usamos la lógica del comerciante, cuando llevamos una libreta donde apuntamos todas sus faltas y luego vamos, como infames recaudadores, a cobrárselas.

Agotamos si celamos, pero también si descuidamos al otro. Agotamos a una persona querida cuando nuestro querer está repleto de exigencias, cuando hemos hecho contratos, cuando estamos llenos de promesas incumplidas y cuando la volvemos a atar a una nueva promesa. Agotamos cuando lo que amamos en el otro es el amor que nos tiene.Una persona se agota si nosotros, como parte de su historia personal, le infringimos cautiverio, la arrinconamos a su pasado, no la dejamos ser por nuestros prejuicios, creemos saber todo de ella y la damos por sentada, despreciamos sus intentos de cambio.

Un guerrero si ama, no agota a su amado. Porque trata siempre de tener ojos nuevos para la relación, porque hace que fluya creativamente, porque hace ofrendas y no exige, ni corrige, ni tolera, ni simula, ni amenaza. Un guerrero cuando ama se da, pero no da lo que no puede, lo que es ilegítimo dar en una relación de poder: su libertad.

Si tu aún no eres capaz de reconocer que eres una persona codependiente emocional, lo mejor que te puede pasar, es que tu amado, te mande a esta canción o a la mierda (como me pasó a mi).agotar a las personas

La cosa es que o aprendes a salvarte la vida, a ser responsable de ella o te conviertes en un lastre, no sólo para los demás, sino para ti mismo.

Así que elige, por ti, por los demás o por todos, aprende (entiende), que no es sólo que me han dicho que se puede, es que yo soy el claro ejemplo de que se puede.

Si pudiera definir en peso, lo que me he quitado de mis espaldas, y de las espaldas de los demás, tendríamos que empezar a hablar de toneladas.

facilitadora

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *