Grita

Hace poco vi una noticia que alentaba a gritar, a irte a un sitio lejano,  por eso de no incordiar con tus libertades a otros (a mi no me sentaría nada bien que rompieras mi apacible sosiego con tus gritos de mierda, la verdad), bien, pues a lo que iba, alentaban a que te fueras a un lugar tipo en medio de un bosque o a las afueras de algo para gritar, gritar todo lo fuerte y liberador que se te ocurriera como catarsis de algo, como bálsamo, si no has encontrado el modo de hacerlo de otro modo.

El articulo aseguraba si o si que funcionaba. Que te ayudaba a liberar tensiones, a desatar el nudo, a desamarrar amarras. Por mas vueltas que le di (como el que le da dos oportunidades a algo que no le cuadra) y por más que viva, en el medio de una montaña y que la posibilidad y la facilidad de poder hacerlo para mi es muy elevada, no le encuentro sentido a hacerlo, ni me parece lógico, balsámico o liberador y yo, como tengo dicho, a lo que no le encuentro sentido no lo hago por mucho que me intenten convencer de lo contrario, con lo que me parece genial que tu si, que le encuentres sentido y que lo hagas, (en realidad creo que en eso consiste la vida). En ir haciendo lo que a cada quien le encuentre sentido. Buscar el modo individual y transferible de desatar nudos.

Lo que te venga bien a ti hazlo tu y lo que me venga bien a mi lo haré yo (no te quepa duda).

Así que cada vez que quiero o necesito GRITAR lo hago, pero no voy al monte a hacerlo, sino que lo hago aquí, en mi otra morada, lo hago de forma metafórica mientras escribo. Este es el templo que he elegido para gritar, para liberarme, para desatar los nudos de mi garganta unas veces y de mi alma, otras. Lo hago aquí y de cualquier  modo. Unas veces grito, me expreso en cualquiera de los sitios que se me ocurran, con cualquiera de las personas que piel con piel lo permitan, o de alma a alma de otros modos. Otras hablo bajito, como susurrando, como cuando se me nota que estoy en estado de Flow. Hoy toca gritar aquí:

Grita

Grito por que duele la decepción, encontrarte de frente con una realidad que no habías previsto.

Grito por que no basta con querer, con que yo quiera y desee con toda mi alma. Las cosas de dos no dependen sólo de una de las partes.

Grito por que no entiendo tu silencio, porque me encantaría compartir a tu lado, pero no es posible (ya no).

Grito mientras respiro sola, afortunadamente con los míos, pero sola de los demás, mis demás que ya no son míos porque he comprendido que, en realidad, nunca lo fueron (sólo pajas mentales). No es lo mismo ser dos que creer que lo somos. No es lo mismo ser un equipo, a creer que lo somos.

RESPIRA

Grito porque para otros no significo nada o significo poco. Porque me he equivocado, porque las prisas (de otros) son malas compañeras, porque tengo un corazón demasiado grande para lo vacío que lo han dejado quienes no han querido desde su libertad habilitarlo.

Las piezas encajan a la perfección cuando entiendes que hay ocasiones en las que las cosas suceden por algo y ni siempre se gana, ni las cosas salen como las tenías previstas. Es mejor pensar en un aprendizaje para una mejora personal que creerte que le han dado una patada al epicentro de tu ego, que no es lo mismo que Amor Propio, aunque algunos sigan confundiendolo.

Grito porque a veces me equivoco, “te hice un mapa señalando donde herir”, y me convierto en una idiota con la que no tengo pensado identificarme (y no lo haré). Si te digo que yo paso del Ego, es que paso.

Grito porque es hermoso sembrar un huerto para que coman otros. Lo que ya no es hermoso es que quien lo siembra se quede con hambre.

Grito porque hay sueños que son más bonitos cuando se desean que cuando se cumplen, porque si ya se han cumplido ya no puedes desear tenerlos y a veces, la realidad no supera la ficción, ni a los deseos, ni a la imaginación.

Grito por que New York se me quedó pequeño, como cuando me hiciste sentir tan insignificante como una de las piedras que apartas de tu camino con los playeros mientras pasas.

Grito por que tu albedrío ha decidido que yo, no le llegara a la suela de tus talones.

Grito por que New York se me quedó pequeño, como tu mi amor, como tu.

Gritar debe ser bueno, mi madre se llama Rita (sin G) y Azu acaba de escribir:

VULNERABLE con V de Valiente

 

“Derrotada, chiquitita, dolorida… Hoy me duele el alma en lo profundo. Ayer, uno de los días más bonitos, hoy me doy permiso para sentir dolor y rabia. Soy VULNERABLE con V de Valiente. Por ello me doy permiso, porque tengo derecho, porque me viene bien y porque cuando la ola pase, encontraré con toda seguridad un valioso aprendizaje. Así que BIENVENIDA SEAS, HOSTIA VITAL. Desde el suelo te saludo”.

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