Si no sanas la herida

OakOakLa historia de las heridas tiene su historia. Hay heridas de diferentes tipos y unas, las mas extrañas son las invisibles, las que no se ven, ni se intuyen, si se sienten pero como no sabes que son heridas vas por la vida y por el mundo dando tumbos, mientras sin darte cuenta y por dentro la infección se va extendiendo y pasan los días, los meses y los años y un día, ese en el que ya no fuiste capaz de levantarte de la última caída decides ver alguna señal.

Has ido al médico que te ha recetado las mismas pastillas de siempre, es la tercera o cuarta vez que de nuevo te encuentras ante el conocido recetario de ansiolíticos, antidepresivos, médicos, psicólogos y psiquiatras que juegan contigo al pimpón pero sin pasión, sin querer ayudarte, algunos no saben y entonces, como te decía, decides ver las señales, las nuevas, abrir puertas que antes nunca habías abierto y te encuentras con el mundo del desarrollo y crecimiento personal y tienes la suerte de que en tu primer contacto te encuentres al coach idóneo, exactamente el mismo que tiene la llave que llevabas todo este tiempo dando tumbos buscando y por fin y de una puta vez, abres la puerta y eso es lo importante, abrir esa primera puerta que conduce a un sin fin de aprendizajes, ¿lo importante? Que ya estés dentro.

Llorarás, comprenderás, atarás cabos, colocarás piezas, pasarás miedo, la ansiedad disminuirá gradualmente, dolerá, también disfrutarás, empezarás a hacer cosas que antes creías imposibles, volverás a empezar y un sin fin de historias que aunque tengas días jodidos, o tristes o apáticos o de no sentirte capaz, fluirás con ellos. No lucharás en contra del proceso tan importante en el que te encuentras; el de tu reconstrucción.

Espero que no extrañe si no acerté ni una mientras iba hablándote de ti todo este rato, en realidad estaba contando mi historia. Sería una casualidad hermosa si resulta que describí la tuya. Que bonito sentir que ambos pisamos las mismas huellas. ¿Seguimos?

En este vídeo hablo de una de las heridas invisibles. Reconozco mi historia pasada de abismos y precipicios al vacío después de haberla descubierto.

Tratar La Herida me esta resultando un proceso lento y que escuece y sobre la marcha me voy dando cuenta de que aún sigue abierta. De lo que estoy segura es que tiene solución, aunque por el momento aún no la haya encontrado, aunque aún no sepa como, tengo la certeza de que lo haré.

La esperanza, no es la sensación de que algo saldrá bien, si no la certidumbre de que algo tiene sentido sin importar su resultado final.

A veces El, sabe explicar mejor que yo. A veces El, puede lo que ni yo con las musas acariandome el alma, pueden. Y te aseguro, que ellas pueden mucho, saben de lo hablan, lo que pasa que las musas de otros también sirven y cuando a los artistas nos da por juntar musas, es como el cielo invitándote a pasar.

SIEMPRE QUIERO QUE NADA TENGA NINGÚN DUEÑO

A veces quiero que Nunca se acabe La Noche, seguir La Música hasta El Horizonte. SIEMPRE quiero poner arriba a los de abajo. Quiero que NO sobrevivaEl Desengaño. A veces quiero irme contigo a La Luna y que no exista la palabra Nunca. Siempre quiero hacerle trampas a La Muerte. Quiero sentir la Primavera en Septiembre. Siempre quiero que Nada tenga ningún dueño. Quiero volver Realidades los Sueños y también que La Locura se premie. Quiero ser Mar (pero) sólo consigo Espuma, sin ti no puedo porque no me ayudas. Todo se vuelven Dudas.

 

4 comments on “Si no sanas la herida

  1. Si, estoy convencido que la vas a sanar. No he tenido tiempo de conocer tu historia completa pero que sepas que siempre, siempre, sana la herida. Se quedará cicatriz, pero eso puede hasta ser sexy.

    Las mujeres sois mas fuertes que nosotros. En todos los casos que conozco, al final nos arrastramos por no poder soportar ver cómo volvéis más fuertes, guapas y seguras que nunca. No lo olvides.

    Ah, y ya no puedes ir a ningún sitio diciendo que tienes 0 comentarios…

    Abrazos!

    • Y yo vacilando en tu blog de las cosas que le salen a veces a mi teclao y vas a toparte con esta, chuchurría y triste, no es un timo eeh, me refería a otros textos que hacen hasta piruetas y saben a piruleta.

      Lo de arrastrarse suena mu malamente, lo otro, lo de “Las mujeres sois mas fuertes que nosotros” suena bonito, les da como un valor añadido “a las mujeres” pero aunque podría plantearme creerlo, no creo que sea cierto cielín. Somos iguales, unos mas emocionales que otros, con mas o menos amor propio, cada uno con nuestros valores o patrones de conducta, de excelencia o de todo lo contrario, pero yo creo que para estos temas de valorarse a uno mismo, somos “género humano”, sin hachazos, ni diferenciaciones. Mola complementarnos los unos con los otros, de colegueo o de lo que sea, esa es la chispita y la guinda del pastel, pero el pastel somos nosotros y en eso tampoco somos diferentes.

      Lo que si que es sexy, muy sexy, es una persona que se valora y se ama a si misma, a pesar de sus cicatrices, claro que si. Así es.

      Graciassss Victor, menudo peazo de honor se te ha ocurrido condecerme jopelín y que bonito y profundo tu comentario y que chechi tamb. Voy a leerlo otra vez, ¡Que leches! ¡Que vinos! ¡Que cocacolas Zero! jijijiji Si señor, ahora me voy pal gym con tanta energía positiva que ya verás tu mañana quien va a tener que moverse con muletas por las agujetas 😛

      Ahh y lo que dices en tu blog de las agujetas de la risa, me da a mi que si.

  2. Créeme cuando te digo que se perfectamente como te sientes pues comparto contigo ese sentimiento de ser inadecuado e incompleto y de sentir una gran soledad. Y la intento tapar pero tengo miedo de que eso no resuelva nada, que sea solo una patada hacia adelante, un posponer lo inevitable. A veces pienso que la pérdida duele y que eso tampoco está tan mal. Que hay que, de vez en cuando, desnudarse y sentir el frío. No ocultar la tristeza pues es parte nuestra y nos enseña lo que realmente nos importa y al eliminarla nos estamos amputando o maquillando lo que somos.
    También estoy seguro de que serás capaz de sanar tu herida. Por muchos pasos hacia atrás que parezcas dar, estás en un camino sin retorno hacia “tu mejor versión” (me gusta mucho esta expresión tuya).

    Un fuerte abrazo.

    • Conmigo compartes muchas cosas, excepto una, no somos incompletos, ni tu, ni yo, ni nadie. Algunos pueden llegar a creerlo por falta de información, como lo pensé yo en el pasado. Con nuestras heridas y cicatrices, con nuestros fallos o fracasos y aunque algunos demás (nuestros elegidos), no nos quieran o valoren o no nos elijan de entre la multitud como nos gustaría, somos y seguiremos siendo seres completos.

      Con lo que probablemente tengamos que lidiar ambos, es con lo de no comprender el resultado de la suma cuando la suma es nadie. Tenemos tanta capacidad (de forma natural) de Amar a algunos demás, que no entendemos por qué esa capacidad no se aplica (de forma natural) a la inversa.

      Es probable, querido Paco, tu, (además de alguien más y de los desconocidos que aún no conozco), conseguiste que hiciera una de mis últimas locuciones, (de la que más orgullosa me siento) y que después de ella también desapareciste, que nuestro handicap es no encontrar nuestros complementarios. Esas personas que nos impulsan y ayudan hacia esa expresión que tanto dices que te gusta de mi, que la uso como necesaria, pero mía, mía, no es. Tenerla la tengo, eso si, como la tienes tu y la tenemos todos, “nuestra mejor versión”.

      Somos seres sociales, por mucho que nos guste o hayamos aprendido a convivir con nosotros mismos, necesitamos a algunos demás para muchas cosas que no dependen sólo de nosotros.

      También es probable que con nuestras exigencias y heridas sin sanar, a veces, impidamos el paso, lo pongamos más difícil de lo que en realidad es, o tal vez, esas exigencias de no aceptar menos de lo que realmente merecemos sean un acto de amor propio por nosotros mismos y eso me gusta. Eso me gusta mucho, porque mejor solos que… ya sabes lo que viene después.

      Luego, las personas con las que nos vamos encontrando, también tienen sus historias, sus cicatrices, sus altares y sus alturas y no siempre se llega donde se desea y con quien se desea, (eso también tuve que aprenderlo). Cuando los deseos son de otro y los altares y las alturas también. Ese lugar se alcanza con el albedrío del otro y ese éxito (el de convertirnos en nosotros, en equipo y aliados) no depende de uno, sino de dos y eso, es algo que también me encanta pese a que al final ese albedrío, pueda terminar jugando en mi contra.

      Me gusta pensar que algún día empezaremos a sentirnos acompañados por los que si, por los que si nos complementan y nos ayudan, por los que son valiosos para nosotros y nosotros para ellos. Quiero decir, valiosos los somos todos independientemente los unos de los otros, solo que cuando decidimos hacer equipo/aliarnos/complementarnos, mola más y para que eso suceda, sólo se precisa de una cosa; que ambos ganen.

      Gracias Paco, desde mi trinchera a la tuya, Gracias.

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