Las Rosas no tienen corazón y tú o yo cuando me convierto en Rosa, tampoco.
Si nos amamos, respetaremos nuestros tiempos de soledad o de compañía con otros seres. Estaremos satisfechos como se esta satisfecho por un amor correspondido.
Un día subí a la cima de una montaña, la que yo consideré la mas alta y le pregunté a mi espiritu: ¿Que será de nosotros cuando hayamos alcanzado todas las cimas, todas las metas, todos los sueños?. Mi espiritu me contestó…una vez eso suceda, tendremos nuevas cimas, nuevas metas, nuevos sueños que alcanzar.
«A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota».
Los malos y la culpa siempre son otros y siempre es de otros. La victima siempre soy yo y el culpable; tu.






